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# Dos novelas y veinte años después
- URL: https://www.myopi.mx/dos-novelas-y-veinte-anos-despues/
- Published: 2026-08-31T21:46:30.000Z
- Updated: 2026-08-31T21:46:30.000Z
- Description: Hay historias que no solo vemos: crecen con nosotros. Después de más de veinte años, *Yo soy Betty, la fea* y *Cuando seas mía* siguen emocionándome, aunque hoy las miro con otros ojos.
- Author: NoxCrow
- Tags: Las Pasiones

Tengo por costumbre tener algún podcast, programa de radio o serie sonando de fondo durante mis horas de trabajo. Sin embargo, hay dos telenovelas que acostumbro ver, por lo menos, una vez al año.

Ojo, aquí es donde necesito que pongas atención: tengo más de veinte años viendo estas novelas. Claro que ya me sé toda la trama, sus desenlaces e incluso los diálogos, pero aun así me emocionan.

Algo tienen estas dos historias que hace que me sigan emocionando. Por esa razón quisiera recomendártelas o, tal vez, encontrar alguna alma gemela que coincida con esta bonita costumbre. Estoy seguro de que no soy el único.

## Yo soy Betty, la fea

La hermosa y muy bien hecha historia de Beatriz Pinzón Solano, una mujer considerada fea, pero increíblemente inteligente e inocente, que encuentra en Ecomoda un trabajo como secretaria y al amor de su vida.

La historia es sencilla, pero vende. De hecho, ha vendido en todos los niveles: películas y obras de teatro parten de la misma premisa, la chica fea que logra enamorar al príncipe azul. Entonces, ¿qué la hace tan especial?

Las grandes actuaciones de quienes, en un principio, fueron pensados como personajes secundarios y terminaron grabados para siempre en la memoria del público: Hugo Lombardi, el famoso diseñador de modas; Patricia Fernández, la peliteñida; todo el Cuartel de las Feas; Nicolás Mora, el mejor amigo de Betty. En fin, todos los personajes, incluso los menos importantes.

Es una historia increíble que continúa siendo exitosa. Al momento de escribir este texto se encuentra entre las tres producciones más vistas en México, a pesar de haberse estrenado en 1999.

De esta serie han salido miles de frases y memes que siguen circulando por internet, además de stickers de WhatsApp y videos de TikTok.

Con el paso del tiempo, y conforme fui creciendo, cambié de parecer respecto a la novela. Al principio, el amor entre Betty y Armando me parecía muy bonito. Pensaba que el destino se hacía presente una y otra vez entre ellos y que, pasara lo que pasara, tenían que terminar juntos.

Sin embargo, al crecer, mi heroína se fue manchando poco a poco. Betty se involucró con un hombre comprometido y llegó a acostarse con la pareja de otra mujer; además, se relacionó sentimentalmente con su jefe. Ahora veo a Marcela Valencia como la afectada: una buena mujer que sufrió por culpa de un novio mentiroso.

Además, cumple con una máxima de las telenovelas: tiene un tema de entrada icónico.

Yo soy Betty, la fea es, me atrevo a decir, una historia que seguirá vigente durante muchos años. Sus seguidores continuarán creciendo y los viejos fanáticos seguiremos disfrutando de las aventuras de la secretaria y su jefe.

## Cuando seas mía

La historia de Paloma y Diego llegó a México por medio de TV Azteca. Es una adaptación de una telenovela colombiana muy exitosa llamada Café con aroma de mujer.

Nuevamente, un gran elenco y actuaciones increíbles logran atraparme una o dos veces al año. Aquí encuentro una similitud entre mis dos novelas favoritas: también la mujer pobre y sin educación logra enamorar al hombre guapo y millonario, aunque en este caso Silvia Navarro es hermosísima.

Como crítica, creo que al final estiraron demasiado la historia debido a su éxito. Recuerdo a un grupo de amigos que nos reuníamos en el local de venta de nieves de uno de ellos y dejábamos de jugar videojuegos con tal de ver la novela.

Uno de los mejores villanos era Fabián Sánchez Serrano. Él y su esposa, Bárbara, hacían que me doliera el estómago de tantos corajes. También estaba Miguel Tejeiros, otro villano que cubría la cuota de comedia y eso lo hacía excepcional.

Hasta el día de hoy sigo soñando con vivir en una hacienda cafetalera como Casablanca. La novela también cumple perfectamente con el tema musical de entrada. Al principio sonaba el grupo Son by Four, y las primeras notas de la guitarra hacían que volteara inmediatamente hacia la pantalla. A media novela cambiaron la canción por la hermosa Entra en mi vida, de Sin Bandera.

Aún se me pone la piel de gallina cuando Paloma canta en medio de los cafetales, aunque, como dato curioso, años después se supo que no era su voz.

Todavía pido en las barras de los bares un tequila sencillo con cara de doble, tal y como nos enseñó esta novela.

No sé qué tiene esta historia, pero, acompañada de una taza de café, muchas veces me hace soñar.

Han intentado revivir estas historias aprovechando la nostalgia de quienes crecimos con ellas, pero ninguna continuación ha logrado provocarme lo mismo que las originales.

Ambas historias me recuerdan muchos aspectos de mi vida porque han estado presentes en diferentes etapas de mi propia historia. Creo que, seguramente, mis nietos escucharán sonar esas canciones en algún momento.